
Una de las cosas maravillosas que tiene el cine es como en muchas oportunidades en una película no es necesario que haya estridencias, explosiones ni escenas imposibles para mantener a los espectadores pendientes de lo que se está contando. Esto hace que a veces lo que parece una historia simple y pequeña, haga que estos no quieran perderse ni un instante hasta saber cuál es su resolución. Precisamente esto es lo que ocurre con la película “Un cabo suelto”, dirigida por el actor, director y guionista uruguayo Daniel Hendler, la que, gracias a la invitación de ENEC CINE, pude ver en su función de prensa en el Cultural Alfabeta.
Esta coproducción uruguaya, argentina y española será la encargada de abrir el 44º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay en el Teatro Solís. Dicho Festival se llevará a cabo desde el 30 de marzo al 12 de abril. Además, ya ha tenido su recorrido en otros Festivales tales como el Festival de Venecia de 2025, el cual fue su estreno mundial; también dijo presente en el Festival de San Sebastián de 2025 y el Festival de Cine de Entre Ríos de 2025. Su estreno en salas está previsto para el 9 de abril.
Hendler es el encargado de la dirección y el guion de la que es su cuarta película como director. Dirigió en 2010 “Norberto apenas tarde”, en 2017 “El candidato” y acaba de estrenarse en Netflix su tercera película “27 noches”.
La historia comienza con una charla en un automóvil que culmina en una persecución y accidente, desde este punto vemos cual va a ser el tono general de la película, ya que el intercambio entre los personajes es, ante todo, costumbrista. Lo que se habla es tan común y corriente que no nos da pista de lo que está ocurriendo, algo que se sostendrá a lo largo de todo el visionado.

Posteriormente conocemos al protagonista “Santiago Pallares”, interpretado por Sergio Prina, un Cabo de la policía argentina que cruza hacia Uruguay escapando de quienes lo persiguen desde el otro lado del río.
Esta es la premisa con la que comienza la película, sabemos que su protagonista está escapando de alguien por algún suceso que presenció en el pasado, podemos llegar a suponer lo que ocurrió, pero no sabemos cuál fue el detonante de su huida. Así es como la trama lentamente va atrapando al espectador, alimentando a su necesidad constante de tener respuestas, saber qué fue lo que le ocurrió al protagonista, el motivo por el cual es perseguido y corre riesgo su vida. Los antagonistas mismos son un misterio, sabemos casi nada sobre ellos, sólo que están tratando de atrapar a su compañero de fuerza. El título de la película funciona en consecuencia, como un juego que entrelaza el rango del policía protagonista con la falta de información acerca de los hechos que desencadenaron todo.
Tal como si se tratase de una película de los hermanos Coen, los personajes con los que se va cruzando el protagonista (e incluso él mismo), son personas comunes y corrientes, con una vida cotidiana que se ve atravesada por esta situación inusual.
“Santiago” es una persona que, pese a su situación, se nos presenta como carismático, de palabra fácil y que no reparará en mentir a todos a su alrededor con tal de salir de ella. Es un personaje cautivante para todo aquel que lo escucha y logra fácilmente su empatía.

En su camino se irá cruzando con personajes como “Américo”, interpretado por Mandrake Wolf, un vendedor de quesos que tiene su puesto de venta en medio de una ruta perdida en el interior de Uruguay. En él vemos a una persona con una tranquilidad extrema y una parsimonia tal que parece que la vida va pasando a su lado como los escasos autos que circulan por la ruta frente a su puesto de venta, mientras él se mantiene inmutable. Es el reflejo de una forma de vida que está en las antípodas de la agitada y acelerada vida de ciudad. Parece que cada una de sus acciones o expresiones son serenas y sin apuro. Los diálogos con “Santiago” o con cualquier otro tienen siempre la misma estructura y reflejan esta característica que se le quiso dar al personaje.

“Rocío”, por su parte, a quien da vida Pilar Gamboa interpretando, es una cajera de un comercio en la frontera entre Argentina y Uruguay. Ella y el protagonista iniciarán tendrán una especie de vínculo amoroso, pero tampoco exagerado. El mismo tiene su punto de partida cuando a modo de “meet cute” se conocen cuando “Santiago” buscando la forma de cruzar la frontera sin ser detectado, entra en el comercio para comprar algo y cargar su celular. Este será el punto de partida de una charla que se usa la picardía y los juegos de palabras como forma de relacionarse mientras se intenta lograr la seducción. Pilar Gamboa dota a su personaje de mucho humor, “Rocío” es a la vez calmada y muy graciosa. Sus comentarios son filosos y directos al punto que quiere exponer, lo cual logra que sus ocurrencias doten de mucho humor a la película en sus diferentes apariciones.
Si miramos de forma macro a esta historia vemos que la misma es una fusión de varios géneros, aunque el que predomina si ningún tipo de dudas es la comedia. Se apuesta constantemente al humor, juega en todo momento con chistes sutiles acerca de la vida cotidiana. La discusión acerca de cómo se toma el mate a un lado y otro del río es un recurso utilizado en más de una oportunidad por los personajes a modo de chiste. También tiene elementos que nos hacen recordar a las “road movies” en las que acompañamos a sus protagonistas a lo largo de su travesía. Aquí el protagonista va de un punto a otro en busca lograr mantenerse a salvo. Todo esto, además, dotado de un halo de misterio y suspenso típico del género policial.

Con todos estos elementos y personajes Daniel Hendler nos introduce en este mundo, que no dista tanto de nuestra vida cotidiana. Con personajes que perfectamente podemos reconocer por cruzarnos con ellos en nuestro camino en más de una oportunidad, pero a la vez enfrentados a un evento, que, si bien tampoco es excepcional, mueve un poco el eje de sus vidas. Se tiene la impresión de que hemos sido testigos de un lapso en sus vidas y que estas seguirán una vez que la película termine.
Y de nuevo, una historia que dista de las estridencias y en apariencia simple: logra capturar la atención de los espectadores. Ese es el gran acierto y logro de esta película, la que mantendrá en todo momento a quien la vea buscando respuestas para que ya no quede ningún “cabo suelto” y ya sea que se logre o no al final, se disfruta de gran manera el camino recorrido.
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