How to make a killing: las decisiones y su peso

El peso de las decisiones y las acciones es un tema recurrente en el cine. A lo largo de su historia, hemos visto cómo una infinidad de personajes han cruzado los límites que, en principio, parecen inamovibles. Al hacerlo, se nos ha contado una y otra vez cómo han tenido que lidiar con las consecuencias de ello. “How to make a killing”, conocida por estos lares como “Jugada maestra” recorre este camino. Tiene su punto de partida en una simple y a la vez compleja pregunta: ¿hasta qué punto estaríamos dispuestos a llegar para reclamar lo que consideramos nuestro? Esto es lo que desencadena la trama de esta película, la que, gracias a la invitación de Life Cinemas, tuve la oportunidad de ver hace unos días en su función de prensa en el Cultural Alfabeta. Su estreno en las salas de nuestro país es el día 2 de abril.

El encargado de su dirección y guionista es John Patton Ford, quien también fue el director de otra película con un tema con ciertos puntos de contacto. En el año 2022 se estrenó “Emily la criminal”, en la que su protagonista ingresa al mundo del crimen como consecuencia de sus decisiones y vemos lo que pasa en su vida una vez que esto ocurre.

Este nuevo estreno es una remake de la película inglesa “Kind hearts and the Coronets” de 1949, dirigida por Robert Hamer y protagonizada por Dennis Price, Alec Guinness, Joan Greenwood y Valerie Hobson.

En esta nueva versión su protagonista es Glen Powell, acompañado de Margaret Qualley y Jessica Henwick. Mientras que en la película original la cuestión se desarrolla en el mundo de la nobleza, en la actual, esta se da en el de los multimillonarios. La historia gira en torno a la familia “Redfellow”, poseedora de una inmensa fortuna. El protagonista es “Becket Redfellow”, interpretado por Powell, hijo de “Mary Redfellow”, quien fue desterrada de la familia por el patriarca de la misma, “Whitelaw Redfellow”. Esto como consecuencia de quedar embarazada de un músico y negarse a interrumpir su embarazo. «Mary», en lugar de verse derrotada por su situación y la tragedia, logró salir adelante por sí misma y por su hijo, pero sin olvidar de dónde provino y lo que le corresponde.

Por este motivo, su hijo se crió por fuera de esa vida de lujos y dinero. Desde un principio, ella le reveló su identidad. Además, fue la encargada de inculcarle que en algún momento será el heredero de la fortuna familiar, algo que quedará grabado en su mente y sueños para siempre, así como sentir y padecer el desprecio que su familia les provocó. Margaret Qualley interpreta a «Julia Stenway», primer interés amoroso del protagonista en su niñez. Este personaje estará ligado a su destino durante toda la película, será como una especie de «cómplice» de sus acciones.

Como consecuencia de los avatares de la vida, «Becket» se encuentra en una encrucijada por la que deberá tomar la decisión de seguir con su vida en apariencia común y corriente o dar un paso al frente e ir por todo aquello que le fue prometido y considera que le corresponde. Para ello, urdirá un plan para hacerse con la fortuna familiar, pero para poder heredar esta, deberá asesinar a todos sus parientes que heredarían antes que él.

Este es el punto de arranque del conflicto que plantea la trama de la película; desde su comienzo, el espectador sabe algunas de las consecuencias que sus acciones depararán en su protagonista. La historia, por ende, es contada hasta llegar a este punto a través de su relato, en el que narra todos los hechos que fueron marcando su niñez, las circunstancias por las que atravesó en su vida joven y adulta, así como el momento en el que decide llevar a cabo su plan y la forma en la que lo puso en práctica.

La actuación que brinda Powell permite ver todo su carisma a la hora de realizar este tipo de personajes. En cierta forma hace recordar a su interpretación en la película “Hit Man” de 2023, en la que un agente coquetea con el mundo criminal y permite ver la versatilidad del actor al interpretar a una serie de personajes en esta historia de comedia policial. En esta oportunidad, el espectador acompaña al protagonista a lo largo de todas las pruebas que irá atravesando a lo largo de la película. Sus momentos de resolución y los de dudas. Conociendo así, a través de su voz en off, sus motivaciones últimas y sus más profundos pensamientos, todo esto contribuye a que se logre empatizar en cierta medida con su personaje y que, a final de cuentas, logre su objetivo final. Aquí encontramos una sutil y a la vez profunda diferencia con el protagonista de la película original, quien, si bien atraviesa circunstancias similares, guarda en su interior una mayor malicia a la hora de expresar sus motivaciones y realizar sus actos. Por este motivo, en este último caso, las consecuencias finales a las que se ve sujeto resultan satisfactorias.

Otro motivo por el cual logramos empatizar con el personaje de Glen Powell es el elenco de personajes que conforman la familia «Redfellow», los que, en su mayoría, son presentados como lo suficientemente detestables como para que la decisión criminal no sea, al final de cuentas, tan cuestionable, con toda la ironía que ello implica. Volviendo a la película original, el detalle interesante es que todos los miembros de la familia son interpretados por Alec Guinness. En la remake, los encargados de dar vida a los diferentes integrantes de esta familia son Bill Camp («Warren Redfellow»), el único integrante de la familia que termina ayudando al protagonista, lo que será determinante en un punto que influirá en cierto momento en sus intenciones y acciones. Topher Grace es el pastor «Steven J. Redfellow», Zach Woods interpreta a «Noah Redfellow», Bianca Amato a «Cassandra Redfellow», Raff Law a «Taylor Redfellow», Alexander Hanson a «McArthur Redfellow» y Ed Harris, quien da vida a «Whitelaw Redfellow». Sus interpretaciones se complementan en mayor o menor medida con las del protagonista y reafirman, en muchos casos, el deseo por parte del espectador de que cumpla con su finalidad última. Cuando su camino se cruza con el de «Noah Redfellow», pariente que es un artista de la ciudad, el protagonista conoce a «Ruth». El personaje, interpretado por Jessica Henwick, cumple con la función de ser el nuevo interés amoroso de «Becket», pero no solo esto, ya que, además, es una brújula moral para su personaje, logrando, en lo posible, influir en él. Su contrapartida es «Julia Steinway», quien tendrá sus propios objetivos y, a su forma, será influyente en las acciones del protagonista y determinante en su destino final. Ambas, a su manera, alentarán ciertos aspectos de «Becket» y lo complementan.

Todos estos personajes se encuentran inmersos en esta historia que, en definitiva, se trata de una comedia negra, con muchos momentos divertidos que harán divertir y no perder la atención de los espectadores a lo largo de todo su visionado. Más allá de lo que netamente forma parte de la trama, también hay en la película aspectos de la vida que son tomados con mucho sentido del humor. Ejemplo de esto es cómo se trata el tema de la cultura del trabajo. Hay un trato irónico respecto del nepotismo, ya que en un momento es perjudicial para el protagonista, para luego ser un elemento que lo beneficia. También se plantea hasta qué punto es necesario acumular para sentirse pleno en una sociedad capitalista y el concepto de éxito en esta.

Al tratarse de una remake de una película inglesa, se siente como una heredera de esta en su forma de hacer humor. Es similar en su trama y tono en muchos aspectos, lógicamente actualizados al presente y la realidad actual, pero manteniendo su espíritu. Pese a ello, al igual que como se referenció respecto a su protagonista, la original es más maliciosa en sus personajes y en su historia en general. Otro aspecto que comparten ambas películas es el manejo de la ironía. Las dos tienen un final con un gran componente irónico y, más allá de que los giros en una y otra son diferentes, en ambos casos funcionan bien y son acordes al estilo y tiempo en el que fue estrenada cada una.

Y así, una vez más, un personaje será el protagonista de una historia en la que tomará una decisión y esta será la que desencadene una serie de acontecimientos que determinarán su destino. Los espectadores verán hasta qué punto puede llegar una persona con tal de alcanzar sus objetivos, sin importar los medios que emplee para ello. Lo interesante, en definitiva, es que, si bien estamos en presencia de una comedia, más allá de divertirnos en el proceso, una vez finalizado su visionado, los espectadores podrán interpelarse acerca de los temas de fondo que toca e incluso pensar qué harían en una situación similar.

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