El Drama: Un juego que lo cambia todo

Las personas estamos inmersas en un mundo cada vez más interconectado en el que somos constantemente bombardeados con información sobre cualquier tema. El cine no es ajeno a esto, ya que cada vez que se aproxima el estreno de alguna película importante nos llega por todos lados información, datos, teorías, etc. Esto trae como consecuencia que, en muchas oportunidades, sepamos casi la totalidad de lo que vamos a ver, con poco espacio para la sorpresa. Es por esto por lo que en estos casos se siente como que solamente estamos corroborando toda esta información que manejamos de antemano con lo que vemos en pantalla. Pero, por otro lado, es muy interesante salir de esta lógica y ver una película sobre la cual sabemos poco y nada, más allá de algunos datos mínimos sobre ella. Esto último fue lo que me pasó con el nuevo estreno en las salas de cine de nuestro país, “El drama”, película que pude ver en su función de prensa gracias a la invitación de Life Cinemas en el Cultural Alfabeta.

Su director es Kristoffer Borgli, quien cumple además el rol de guionista. Anteriormente fue el encargado de dirigir “Dream Scenario” del año 2023, protagonizada por Nicolas Cage, en la que se realiza una crítica solapada a la cultura de la cancelación cuando, por razones inexplicables, todas las personas ven en sus sueños al protagonista.

Si hay algo que hay que tener presente respecto de este nuevo estreno es que lo mejor que se puede hacer es ir a verla con la menor cantidad de información posible. Esto hace que el disfrute se intensifique y la sorpresa cumpla plenamente su función. Los protagonistas de esta historia son “Emma Harwood”, interpretada por Zendaya, y “Charlie Thompson”, a quien da vida Robert Pattinson, quienes se encuentran en plena preparación de su inminente matrimonio. Conocemos a estos personajes en lo que, en materia de comedias románticas, se define como “meet cute”. Este tropo es conocido como el encuentro tierno, divertido, casual o inusual que se da entre dos personajes en este tipo de películas y lo que da inicio a las mismas. En este caso, la secuencia inicial es un clarísimo ejemplo de este tipo de recurso. La misma se desarrolla en una cafetería en la que vemos cómo el personaje de Robert Pattinson intenta, con muchos problemas de por medio, entablar una conversación y así conquistar al personaje de Zendaya, lo que nos regala un momento muy divertido.

Si no sabemos nada sobre el contenido de esta película, podemos predisponernos a que vamos a ver la típica comedia romántica, llena de momentos románticos y divertidos por igual. El inicio cuenta, además, con las tradicionales escenas montadas de tal forma que nos permiten ver los diferentes momentos de su relación y cómo se fue consolidando hasta la llegada de la inevitable propuesta de matrimonio. Lo interesante es que, cuando los preconceptos que podemos tener como espectadores pueden llevarnos a imaginar cómo va a continuar, esto no ocurre, ya que hay un punto de quiebre que provoca que, tal como si se tratara de un efecto dominó, las diferentes piezas de este relato comiencen a chocar entre sí. Todo esto se da cuando, en una cata de vinos previa a la boda, los protagonistas están reunidos con el padrino y la dama de honor, “Mike”, interpretado por Mamoudou Athie, y “Rachel”, interpretada por Alana Haim.

Obviamente, como ocurre en este tipo de situaciones, lo que comienza como un juego se transforma en una bomba que explota en la vida de la pareja protagonista. Esto ocurre cuando, bajo los efectos del alcohol, se propone revelar qué ha sido lo peor que cada uno de ellos ha hecho en su vida. Los diferentes participantes van contando cada una de sus historias hasta que llega el momento crucial, el turno de “Emma”, la verdad ahí revelada provoca el verdadero punto de partida de esta historia que y repercutirá en todos los personajes y acontecimientos que se van dando a partir de este momento. Está claro que no voy a revelar de qué se trata, porque, como dije, en esta película cuanto menos se sepa, más se disfruta.

Una vez revelado “el secreto”, la película cambia y este elemento se transforma en algo esencial que determinará el accionar y las reacciones de los personajes, principalmente de la pareja protagonista y, en especial, el interpretado por Robert Pattinson. Se juega en todo momento con el hecho de plantearle al espectador las interrogantes por las cuales atraviesa su personaje, el hecho de dudar acerca de si realmente conoce a la persona con la que tiene pensado compartir su vida, si hay ciertas características de las personas que cambian con el pasar del tiempo. Esto, sumado a que su personaje está caracterizado como obsesivo en la búsqueda de respuestas, algo que, en las circunstancias que plantea la película, no hace más que acrecentar “el drama”. El nombre de la película se ajusta a la perfección con lo planteado en esta historia; los personajes sufren las consecuencias de esta revelación y su situación se torna cada vez más dramática.

Un elemento muy interesante en esta película es cómo combina el drama con la comedia, ya que en momentos determinados pasamos de presenciar un hecho o una acción cargados de dramatismo y todo termina resuelto de tal forma que hace nacer la risa de quien lo está viendo.
No solo se ve el efecto en los personajes principales respecto de su relación, sino además con su entorno. Como se genera esa sensación, en cierta medida paranoica, exacerbando el miedo al qué dirán y a lo que se habla a sus espaldas. Esto lo vemos fundamentalmente en el personaje de Zendaya.
El resto de los personajes son funcionales a la historia, teniendo en su mayoría poco desarrollo, salvo algunos en los que se profundiza un poco más, de nuevo, para que sus características choquen con el secreto revelado.
La banda sonora también contribuye a generar el clima; con posterioridad al descubrimiento, mantiene un sonido particular que cumple la función de aumentar la tensión y dar en todo momento la sensación de que la situación, en cualquier segundo, estallará de forma definitiva.

Sin ninguna duda estamos en presencia de una película que, más allá de la trama y el tema que maneja, funciona de tal forma que hará que los espectadores reflexionen sobre ella e incluso sobre su propia vida, decisiones y acciones que se les podrían plantear en situaciones similares o no. El no saber de antemano qué es lo que se va a ver supone un plus que, a la hora de finalizar el visionado de la película, contribuye a la reflexión sobre la misma, por lo que en esta oportunidad la falta de información es un agregado interesante.

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