
Cuando se quiere categorizar una película como un thriller, nos referimos a que esta logra generar en el espectador emociones intensas tales como, por ejemplo, la sensación de suspenso, emoción o ansiedad. El ser humano es, por naturaleza, un animal político; la vida en sociedad es una necesidad intrínseca y un aspecto importante de vivir en ella es la forma de organización y cómo se desempeña el gobierno que la rige. Por este motivo, desde siempre, la trastienda de los lugares de poder ha sido un foco de curiosidad para todos. Las estrategias, las jugarretas, los dimes y diretes detrás del poder han nutrido una y otra vez obras literarias, de teatro y cinematográficas. En cuanto a estas últimas, por lo general, toman la estructura de un thriller político. Este es el camino que tomó el nuevo estreno en cines de nuestro país, “El mago del Kremlin”, el que tuve la oportunidad de ver en su función de prensa hace unos días gracias a la invitación de Life Cinemas en el Complejo Cultural Alfabeta. Se encuentra en salas desde el día 16 de abril.
Su director es Olivier Assayas, quien cuenta dentro de su filmografía con una serie de películas que se encuadran dentro del género thriller, motivo por el cual su nueva película no es la excepción y, en líneas generales, se ubica de forma adecuada dentro de este.
Esta película se encarga de adaptar la novela homónima “El mago del Kremlin”, escrita por el escritor italiano Giuliano da Empoli y publicada en francés en el año 2022.

El protagonista de esta historia es “Vadim Baranov”, personaje ficticio que se inspira en el político real Vladislav Surkov. Como si se tratase de un “Nuevo Rasputín”, se le caracteriza como alguien que ocupa un cargo muy importante y cuenta con mucha influencia. En esta película, el encargado de dar vida a este personaje es Paul Dano. La misma gira a su alrededor y sobre su participación en los entretelones de la llegada al poder de Vladímir Putin, relatando cuál fue su rol como asesor personal de este durante muchos años. El encargado de interpretar al presidente ruso es Jude Law, quien no desentona en su interpretación y nos brinda una versión poderosa y amenazante de este personaje de la vida real.
En su comienzo, la trama nos presenta a “Vadim Baranov” fuera de las esferas de poder, luego de ser destituido de su cargo. Retirado de la actividad política, tiene un encuentro en su casa con el escritor norteamericano “Lawrence Rowland”, interpretado por Jeffrey Wright, a quien le contará su historia. El personaje de Wright cumple el rol de los espectadores, quienes, junto con él, asisten a esta reunión para conocer su historia. Por tal motivo, todos los hechos y actos nos son contados desde la perspectiva de “Baranov”.
En el punto de partida cuenta sus inicios como un joven interesado en el teatro vanguardista, su posterior paso por el mundo de la producción televisiva y, finalmente, su desembarco en el de la política. Dano cumple de buena manera con su tarea de representar a este personaje, que se nos muestra como una persona muy inteligente y hábil, características que le son fundamentales para poder sobrevivir en el mundo en el que se encuentra inmerso. Por medio de su interpretación, vemos cómo se mueve por los entretelones sin escatimar en ningún tipo de artimañas para lograr los diferentes objetivos que debe cumplir, a la vez que todos los malabares que debe realizar para no caer al vacío.

Así, como si se tratara de la versión rusa de “House of Cards” el espectador conoce la historia detrás del ascenso de Putin y cómo este fue consolidando su poder; las diferentes jugadas que se fueron realizando para que todo esto ocurriera. Los diferentes obstáculos políticos y de otros ámbitos que fue necesario superar, así como el provecho que se fue sacando de los diferentes hechos que fueron aconteciendo para lograr mantenerse en el poder. Obviamente, todos estos aspectos son vistos con la mirada occidental acerca de este personaje.
Es interesante que el primer interés que se cuenta acerca del protagonista esté relacionado con el mundo del teatro. Mediante este, podemos ver cómo su llegada a la política y las funciones que desarrolla en ella no son más que puestas en escena que buscan cumplir con los fines propuestos y manipular a la opinión pública. En su camino relacionado con el mundo del arte, conocerá a “Ksenia”, interpretada por Alicia Vikander, su interés amoroso a lo largo de toda la película y cuya relación atravesará constantemente idas y vueltas a lo largo de esta.

La película cumple con su tarea de describir toda esta serie de hechos y personajes que intervinieron en ellos. Dano y Law caracterizan de buena forma a quienes interpretan. El relato es constante, bien estructurado y da una mirada sobre los mismos. Quizás donde se encuentra su principal problema es que, a lo largo de su visionado, peca de una falta de intensidad que puede hacer que el espectador no termine de conectar del todo con lo que cuenta. No estamos en presencia de una mala película, ni mucho menos. En líneas generales, están todos los elementos que debe haber en un thriller político, pero en su ejecución final es donde se puede presentar algún tipo de problema.
Para todo aquel que disfrute de las películas que tienen en su trama una estrecha relación con el mundo de la política, no se sentirá defraudado. Es ahí donde esta destaca y donde se encuentran sus principales virtudes.
Y así, una nueva historia de este mundo que a tantos apasiona se ha presentado. Lo que sabemos es que nuevos personajes verán sus historias contadas en la gran pantalla. Porque si hay algo que no falta en el mundo de la política son relatos que cuenten lo mejor y lo peor de este; y ahí estaremos los espectadores, más que dispuestos a verlos una y otra vez.
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